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Toxoplasmosis: cómo evitarla durante el embarazo

por José Luis Barella Balboa Última modificación 12/02/2013 21:59

Consejos prácticos para evitar la toxoplasmosis durante el embarazo

La toxoplasmosis es una infección transmitida por un parásito que, al ser contraída por una mujer embarazada, pone en peligro la salud de su futuro bebé.
Afortunadamente una mujer embarazada puede tomar una serie de precauciones sencillas que pueden reducir las probabilidades de que se infecte. Toda mujer que puede quedar embarazada debe seguir estas precauciones, puesto que más de la mitad de todos los embarazos no son planificados.
Un porcentaje muy alto de mujeres tiene anticuerpos porque han tenido ya la infección (muchas de ellas sin síntomas aparentes). El problema de esta enfermedad se plantea durante el embarazo, porque el parásito puede atravesar la barrera placentaria y afectar al feto, provocando graves problemas cerebrales.
En España, a todas las mujeres controladas en consulta ginecológica se les hace la prueba analítica de ésta enfermedad desde el primer control. Si resulta dudoso se repite la prueba.

¿Qué es lo que provoca la toxoplasmosis?

La causa de la toxoplasmosis es un parásito llamado Toxoplasma gondii. La manera más común de contraer esta infección parásita es mediante la exposición a excrementos de gato o al comer carnes crudas o poco cocidas contaminadas con el parásito. Otras fuentes de infección son la leche cruda de cabra, los huevos crudos e insectos tales como moscas y cucarachas que pueden haber estado en contacto con los excrementos de un gato afectado.
Los gatos suelen contraer la infección al comer un roedor o un ave infectada. El parásito se reproduce en el intestino del gato y acaba en los excrementos del gato. Este parásito se vuelve infeccioso en cuestión de días y resiste la mayoría de los desinfectantes.
Bajo ciertas condiciones de temperatura y humedad, el parásito es capaz de vivir en el suelo durante más de un año. Por lo general, los gatos infectados aparentan estar sanos.

¿Quiénes contraen la toxoplasmosis?

La toxoplasmosis es una de las infecciones más comunes del mundo. La mayoría de los casos pasan desapercibidos. Los síntomas, cuando ocurren, tienden a asemejarse a los de la gripe. Normalmente, la infección activa ocurre sólo una vez en la vida. Si bien el parásito permanece dentro del cuerpo por tiempo indefinido, generalmente no produce daños y se mantiene inactivo a menos que el sistema inmune del portador no funcione correctamente.
Cuando una mujer desarrolla la inmunidad a la infección entre seis y nueve meses antes de quedar embarazada, es muy raro que exista peligro de que transmita la infección a su bebé.

¿Qué riesgos supone la toxoplasmosis para el bebé?

Cuando una mujer embarazada contrae toxoplasmosis por primera vez, existe un 40 por ciento de probabilidades de que transmita la infección a su feto. Sin embargo, el riesgo y la gravedad de la infección del bebé dependen en parte del momento en que la madre contrae la infección. Cuando una madre contrae la infección durante el primer trimestre del embarazo, el 15 por ciento de los fetos también se infecta, en comparación con el 30 por ciento durante el segundo trimestre y el 65 por ciento durante el tercero. Sin embargo, cuanto más cerca del comienzo del embarazo ocurre la infección, más grave son las consecuencias para el feto.
Si bien hasta el 90 por ciento de los bebés infectados parecen normales en el momento de nacer, entre el 80 y el 90 por ciento desarrollan infecciones oculares peligrosas meses o años más tarde. Algunos desarrollan pérdidas de la audición,
hidrocefalia, retraso mental, problemas de aprendizaje o ataques de apoplejía.
La toxoplasmosis contraída durante el embarazo también puede provocar un aborto espontáneo o el nacimiento de un feto muerto.

Cómo puede prevenir la toxoplasmosis durante el embarazo

Se puede prevenir en más de un 60% de las posibilidades, si bien la mujer embarazada ha de seguir unas normas higiénicas que consisten en:
- Lavarse las manos con jabón antes y después de toda manipulación de alimentos. Procurar no tocarse los ojos, la nariz o la boca con las manos sucias.
- Lavar y desinfectar los utensilios y las superficies que se hayan utilizado en la preparación de los alimentos.
- Limpiar y desinfectar regularmente la nevera.
- En las comidas fuera de casa, evitar los vegetales crudos.
- Evitar las carnes crudas o poco cocidas. El toxoplasma muere a 72º, por lo que se requiere alcanzar esta temperatura en el interior del alimento. El parásito muere con la congelación a partir de los menos 180ºC, por lo tanto no es suficiente con la congelación casera de la carne, puesto que un congelador convencional alcanza únicamente los 18º bajo cero.
- Evitar los embutidos y el jamón serrano que no hayan sido cocinados. Aunque parece que ciertos grados de salazón y desecación del jamón pueden matar el toxoplasma, no se puede, en absoluto, determinar qué piezas de jamón serrano pueden ser consumidas, de modo que se debe prohibir su ingesta durante el embarazo.
- Pelar o lavar las verduras y frutas que se ingieran crudas con lejía apta para alimentos, aclarando bien bajo el chorro de agua para que se desprendan bien los quistes.
- El gato es un foco de contaminación de la toxoplasmosis. No hay que dejar que el gato salga a la calle. Si es posible mientras está embarazada, que otra persona haga la limpieza de la caja del gato y cuide de él.
- Utilizar guantes para jardinería y para toda manipulación de tierra y lavarse las manos después de la tarea. Es posible que algún gato haya depositado el parásito en el suelo.
-Evitar el contacto con los areneros de los niños. Los gatos pueden utilizarlos para sus deyecciones.

Una vigilancia adecuada de la higiene y manipulación personal, doméstica y alimentaria durante el embarazo colabora de un modo fundamental en la prevención de la infección por el toxoplasma.

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