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Crisis de pánico

por José Luis Barella Balboa Última modificación 12/02/2013 22:09

También llamada crisis de ansiedad o de angustia

¿Qué es y qué ocurre durante las crisis de pánico?

Las crisis de pánico afectan al 1,5-3,5 % de la población general, son más frecuentes en mujeres y suelen comenzar en la adolescencia, aunque a veces debutan en personas de mayor edad.
Se manifiestan como episodios bruscos e inesperados, sin causa aparente, de miedo intenso a perder el control, o a que algo horrible va a suceder o incluso miedo a morir, acompañados de síntomas como: dificultad para respirar, dolor en el pecho, palpitaciones, sudación, temblores, sensación de mareo e inestabilidad, hormigueo, nauseas y malestar abdominal.
Por lo general, las crisis duran entre 10 minutos y media hora. En casi todos los casos las personas que sufren un episodio sufrirán algunos más, ocasionando una gran limitación en el desarrollo de las actividades diarias debido a la ansiedad que causan y al miedo a padecer nuevos episodios y a sus implicaciones.

Otros temores

Muchos personas que lo padecen, presentan además múltiples y variados temores centrados fundamentalmente alrededor de tres aspectos: miedo a abandonar el hogar, miedo a quedarse solo o miedo a encontrarse lejos del hogar en situaciones en las que se sientan atrapados, molestos o indefensos, lo que se denomina AGORAFOBIA. Estas situaciones se evitan por miedo a que aparezca una crisis de angustia, lo que lleva a estas personas a limitar cada vez más sus actividades.

Su importancia

Los trastornos de pánico constituyen una enfermedad real e importante, que puede afectar seriamente a la vida de la persona que lo padece y que, aunque puede mejorar ocasionalmente, no suele desaparecer a menos que se reciba un tratamiento adecuado.
Tiene tratamiento específico
Esta enfermedad puede controlarse con un tratamiento específico. Una combinación de psicoterapia y medicamentos (existen varios eficaces) previene crisis posteriores y hace que estas sean cada vez menos frecuentes e intensas, consiguiendo buenos resultados en el 70-90% de las personas que padecen estos trastornos.
Para asegurar los mejores resultados terapéuticos es muy importante la constancia en el cumplimiento del tratamiento.

Estrategias para combatir el pánico

Recuerde que aunque sus sentimientos son muy atemorizadores, no son peligrosos ni dañinos.
Comprenda que lo que está experimentando es sólo una exageración de sus reacciones corporales normales ante el estrés.
No luche contra sus sentimientos ni intente alejarlos, cuanto menos se enfrentes a ellos menos intensos serán.
No aumente su pánico pensando qué podría pasar. Si se encuentra preguntándose ¿qué pasaría si?, contéstese ¡bueno, ya está, sólo es esto!.
Permanezca en el presente. Dese cuenta de lo que realmente le está pasando y opongalo a lo que piensa que podría pasar.
Gradúe su nivel de miedo desde 0 a 10 y mire si sube o baja. Verá que no permanece en altos niveles por más de unos segundos.
Cuando se encuentre pensando qué le va a pasar cambie su pensamiento y lleve a cabo alguna tarea como contar hacia atrás desde 100 de 3 en 3.
Sea consciente de que cuando uno para de añadir sentimientos de temor a su situación, su miedo comienza a ceder.
Cuando el pánico llega, acéptelo. Espere y daee tiempo a que pase sin salir corriendo.
Siéntase orgulloso-a de sí mismo-a por sus progresos y piense lo bien que va a sentirse cuando lo supere esta vez.

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